Cuando te despiden… por error: Lo que aprendí de un “cese” que duró menos de 72 horas
Cuando te despiden… por error: Lo que aprendí de un “cese” que duró menos de 72 horas
# No dejes que un "Glitch" del Sistema Defina tu Valor Profesional
Por Ing. Alan Perez Salazar | InEn Five
Hace unos días recibí un correo que nadie quiere: “Hemos decidido prescindir de sus servicios como Asesor en Temas Tecnológicos”. Fecha de cese: 5 de marzo de 2025. Firma: Administración de Personal de TecnoAvanzado (parte del Grupo Tecnológico Horizonte).
Mi primera reacción fue un nudo en el estómago. Aunque mi involucramiento era de asesorías puntuales, el mensaje llegó justo cuando me estaba liberando para retomar y aportar con más fuerza en marzo. Había conversado con mi coordinadora Carla sobre horarios... y de repente, ¡zas! Despido.
El “feo” fue inevitable. El resentimiento empezó a asomarse: me imaginaba escribiendo quejas formales o rumiando por meses.
"Pero paré. Respiré. Y decidí actuar con cabeza fría."
En vez de explotar, escribí un mensaje a Carla: agradecí la oportunidad, acepté el cese con buena onda, le deseé un Feliz Día de la Mujer y dejé la puerta abierta. No fue fingido; fue genuino. No quería puentes quemados.
Al día siguiente, su respuesta lo cambió todo:
“Hola Alan buenos días. Hay 22 asesores que Gestión de Talentos ha enviado cartas de cese por error. No te preocupes, se van a revertir.”
¡Error administrativo masivo! 22 afectados. No era personal. Era un fallo en el sistema de una organización gigante en plena reestructuración: búsqueda de eficiencias operativas, posibles ventas de activos… cosas que pasan en holdings grandes, pero que desde adentro se sienten como un terremoto silencioso.
¿Qué pasa cuando la mirada estratégica no llega a los "de a pie"?
En estructuras tan grandes, los lazos de conexión se pierden. Las decisiones de arriba (optimizar costos, revisar contratos de terceros) se traducen en errores que afectan vidas reales. Y uno se siente descartable.
Pero lo que más me marcó fue mi propia reacción. En cambio de amargarme:
- Mantuve la calma: No asumí lo peor de inmediato.
- Tomé acción: Envié un mensaje positivo que reafirmó mi profesionalismo.
- Esperé información: El tiempo puso la verdad sobre la mesa.
Lección gigante: Tu poder está en cómo respondes: con cabeza fría, acciones concretas y sin dejar que el ego te domine. Si no me hubiera dado cuenta a tiempo, estaría “despedido” emocionalmente aunque legalmente no.
¿Y tú? ¿Alguna vez manejaste una noticia “mala” que al final no era tan mala? Cuéntame en los comentarios.
Gracias por leer. Y recuerda: a veces el “despido” es solo un glitch. Respira, actúa y sigue. 💪
#Resiliencia #Liderazgo #InteligenciaEmocional #GestionDeTalento #InEnFive #CrecimientoProfesional #Holding #GestionDeActivos #CulturaOrganizacional #IngenieriaIndustrial